Enlaces de Interés
website-sergioramirez 03 website-sergioramirez 05
website-sergioramirez 15 website-sergioramirez 16
fluismercado website-sergioramirez 24
Síguenos en
website-sergioramirez 07 website-sergioramirez 09
website-sergioramirez 17 website-sergioramirez 18
website-sergioramirez 25 website-sergioramirez 18

Inicio

Mi amigo el pintor

dieterMasuhr-losojosdelosguerrilleros-550pxs

Este enero murió en Berlín el pintor Dieter Masuhr, nacido en el año de 1939. En un tiempo solía ganarse la vida como guía de turistas alemanes en Birmania, Indonesia y Singapur, y allí adquirió una extraña enfermedad provocada por un virus, hermana gemela del Alzheimer, que por largos diez años fue consumiendo su memoria, y su vida.

Nos conocimos, recién llegado yo a Berlín en agosto de 1973. Debimos entendernos en inglés, porque ni él hablaba español ni yo alemán, y luego, gracias a su terca constancia, no tardó en aprender el español, mejor de lo que yo alguna vez el alemán. Pude conocerlo desde entonces como un romántico inconforme, de aguda inteligencia y dueño de una franca ironía transparentada en su sonrisa y en sus despiertos ojos celestes.

Nuestra amistad duró a lo largo de más de cuarenta años. Y esa amistad hizo que viniera a compartir conmigo los azares de la revolución, identificado con la rebeldía de un país pequeño y humillado que buscaba sacudirse una dictadura de medio siglo.

Cuando en 1978 regresé a Managua con el grupo de Los Doce, Dieter estuvo a mi lado, corriendo los mismos peligros, de escondite en escondite. De entonces data el retrato al óleo que hizo a los miembros del grupo, que guarda el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica.

Luego, en las trincheras del Frente Sur, donde los combatientes sandinistas pugnaban por romper las líneas del ejército de Somoza para avanzar hacia Managua, dibujó decenas de retratos de aquellos jóvenes, trazos con pluma de ganso que quedaron en el libro Los ojos de los guerrilleros.

Tras el triunfo del 19 de julio de 1979 se quedó en Nicaragua. Fue huésped por varias semanas de mis padres en Masatepe, entonces solos en la casa de mi infancia. Les hizo unos retratos a pluma que a Dieter no le gustaban tanto, pero que a mí me parecen fascinantes, porque es el alma de mis padres la que habla en esos trazos rotundos de su mano; y también hizo otro de mi hijo Sergio, también a pluma.

Pintó a lo largo de sus años en Nicaragua muchos de sus cuadros, entre ellos un panel donde aparecen los poetas del país, no todos, porque ya se sabe que son legión. Uno de los que figura en el retrato, José Coronel Urtecho, escribió entonces un hermoso texto que se llama Siendo pintado por Dieter Masuhr. De entonces son también no pocos de sus paisajes más notables, vivos retratos de los desolados veranos nicaragüenses, de los montes, volcanes y lagos.

Antes de nuestro regreso a Nicaragua en 1975, al cabo de nuestros dos años inolvidables en Berlín, mi mujer Tulita y yo posamos para el primer retrato al óleo que nos hizo. El segundo data de los años noventa, pintado en su estudio de Falkensee, un viejo taller de carpintería abandonado al que él volvió a darle vida. Así lo recuerdo en mi cuento La partida de caza, de mi libro Catalina y Catalina:
“La luz del naciente verano entra por los grandes ventanales que Dieter hizo abrir cuando alquiló el taller y baña el retrato colocado con anticipación en el caballete de pino. Aparecemos más viejos en la tela, claro está, y quizás más tristes, y yo más gordo, a diferencia del otro que nos hizo en 1975, antes de despedirnos de Berlín tras nuestra estadía de dos años. Dieter nos muestra también el retrato que le hizo a Kenzaburo Oé, el gran escritor japonés, ganador del Premio Nobel. Ha retratado usted a mis antepasados, fue su comentario cuando lo vio en el caballete, una vez terminado”.

Y por último, el retrato de Tulita, de gran formato, que cuelga al lado de la ventana de mi estudio en Managua, frente a la que escribo todos los días. Lo pintó en Managua en aquellos años ochenta. De modo que mientras escriba, Dieter estará siempre al lado mío, con su mano invisible que sigue repitiendo esos trazos maestros.

Ciudad de México, marzo 2015
www.sergioramirez.com
www.facebook.com/escritorsergioramirez
http://twitter.com/sergioramirezm
http://twitter.com/sergioramirezm

Búscanos en Facebook

Últimos Tweets

© 2012 Todos los derechos reservados - SERGIO RAMIREZ